Lo extraordinario
también exige rigor.
Cómo contamos, qué distinguimos y qué falta revisar antes de abrir esta edición al público.
1. Afirmaciones que puedan seguirse
Los datos históricos concretos llevan referencias numeradas hacia fuentes institucionales. Cada artículo permite identificar qué documento respalda una fecha o una afirmación. El índice de fuentes reúne el material consultado.
2. Hechos, interpretaciones y relatos
Una tradición de origen no se trata automáticamente como un acontecimiento probado. Una fecha aceptada no elimina un debate. Cuando una explicación depende de una interpretación, se atribuye y se evita convertirla en una certeza absoluta.
3. Una fuente institucional tampoco lo resuelve todo
El corpus inicial parte de fichas de divulgación de instituciones. Una investigación amplia debe contrastar bibliografía especializada, procedencia de las evidencias y debates historiográficos. Esta edición no se presenta como investigación inédita ni como revisión por pares.
4. Uso de inteligencia artificial
La IA apoya la redacción y el desarrollo de esta edición piloto. No es una fuente histórica. No se inventan testimonios, citas documentales, credenciales, estadísticas ni especialistas. La revisión humana y el contraste de referencias son requisitos pendientes para una publicación abierta.
5. Imágenes con contexto
Las ilustraciones geométricas son originales del sitio y conceptuales. No reproducen con precisión monumentos, ofrendas, trazas urbanas ni fronteras. Los documentos históricos que se incorporen en el futuro deberán incluir autoría, procedencia y condiciones de uso.
6. Correcciones visibles
Antes de una apertura pública se deberá revisar cada texto y establecer un canal de contacto editorial verificable. Las correcciones sustantivas deberán conservar una nota de qué cambió y por qué. No se simula un buzón de contacto en esta edición privada.
7. Transparencia comercial
La publicidad se identificará como publicidad; los patrocinios y enlaces con comisión llevarán una indicación próxima al contenido. El interés por un producto en prueba no equivale a una compra, reserva o suscripción.